Hace 67 años, el 31 de julio de 1944, emprendió su último vuelo el piloto Antoine de Saint Exupéry, quien había sido director de la ruta aerocomercial de la Patagonia.

     A sus 44 años de edad, Saint Exupéry había obtenido lo que tanto deseaba: una autorización especial para participar de vuelos de reconocimiento como piloto de la Fuerza Aérea francesa, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Aquella mañana despegó con su Lightning P-31, a fin de realizar observaciones sobre el Mediterráneo, con la idea de regresar a las dos horas. Nunca más se supo de él. Nunca se hallaron restos de su nave.

     Reconocido piloto, pionero de la aviación comercial y prestigioso periodista y escritor, había publicado tres meses antes su última obra, la cual jamás llegó a sus manos. Es que apenas la entregó a sus editores en Nueva York, ciudad donde residía, voló a Córcega. The little prince se tituló aquel libro que, alejado del carácter testimonial de sus anteriores trabajos, relataba las aventuras de un niño llegado de un alejado asteroide. El propio Saint Exupéry se había encargado de ilustrarlo, alentado por su editora.      El principito , según se lo conoció en nuestro país en 1961, se convirtió en uno de los libros más vendidos de la literatura universal y un fenómeno que lleva a editarlo de manera constante, traducido a más de 160 idiomas. Muchas de las historias de ese libro fueron gestadas en Bahía Blanca, donde el autor cumplió funciones como piloto y jefe de línea de la ruta entre nuestra ciudad y Comodoro Rivadavia, entre 1929 y 1931. Caminando por nuestras calles, fue aprendiendo lo que no se ve bien sino con el corazón.

Fuente la Nueva provincia.com
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